Situación de los niños y niñas en Paraguay

Porque “te quiero” te aporreo vs un sociedad para el pleno desarrollo de la vida.

Escrito por : Cira Novara

La pandemia generada por el COVID 19 trae consigo la agudización de la crisis económica y social a nivel mundial.

En nuestro país, esta crisis significa la profundización de la pobreza. Se incrementó 3,4 puntos en el 2020, pasando del 23,5 % en 2019 al 26,9 % en el 2020, lo que significa que 1.921.000 paraguay@s están en situación de pobreza[1], aumentando así la brecha entre ricos y pobres.

¿Cómo afecta esta situación a los niños y niñas?

La pobreza repercute con más fuerza en niñas y niños quienes se ven afectados en su desarrollo físico, mental y afectivo.

Pero esta situación no es solo consecuencia de la pandemia, el abandono a este sector tiene que ver con una visión que presenta ciertas aristas como ser el adultocentrismo, las relaciones de poder marcadas por la destrucción al otro, la deshumanización y la concepción mercantil del ser humano, componentes estos del capitalismo salvaje que impera a nivel mundial.

Los niños/as, históricamente en Paraguay, no cuentan con espacios seguros y acogedores para la recreación y deportes, de estimulación temprana, de lectura, escritura y expresión artística. Tampoco con una alimentación nutritiva que posibilite su integral desarrollo.

No existe una asistencia pediátrica de promoción y prevención a nivel familiar y comunitario.

En lo educativo, se sostiene un modelo centrado en el positivismo y autoritarismo y hoy marcado fuertemente también por un enfoque mercantil, donde prevalece la utilidad de la educación para beneficio del sector empresarial y no atendiendo el desarrollo, intereses y necesidades del ser.

Esta crisis, que es estructural, y por lo tanto se manifiesta en lo político, social, económico, cultural, ético y ambiental, genera en la población, una gran depresión, angustia y trae consigo el aumento de la violencia en diversos ámbitos de las relaciones humanas. Siendo más afectadas las niñas y niños.

En este sentido, el Ministerio público recibió solo a mediados del 2020, 869 denuncias de casos de abuso sexual infantil.[2] A lo que se suma el alto índice de niñas que quedan embarazadas (anualmente, se producen alrededor de 700 nacimientos de bebés, producto de las violaciones a niñas de entre 10 y 14 años, solamente.).

Estos hechos violentos, ubican a Paraguay en el primer puesto de los países del Cono Sur, con la más alta tasa de fecundidad adolescente (72 nacimientos por 1.000 mujeres entre 15 y 19 años)[3]

La situación de los niños y niñas en las comunidades indígenas, es aun más dolorosa, pues sus comunidades sufren un profundo e histórico abandono de parte del estado y a toda la problemática se le suma el no reconocimiento de sus tierras ancestrales y permanentemente son desalojados por parte de ganaderos y sojeros con el aval y apoyo de las fuerzas públicas y el sistema de justicia.

Claramente esta realidad, nos demuestra que, en Paraguay, los niños y niñas se hallan absolutamente desprotegidas por más que existan leyes, instituciones responsables y acuerdos internacionales para su protección, pero concretamente, no existe un gobierno con la voluntad política de concretar la protección, cuidados, educación, control y sanciones tendientes a cambiar esta terrible situación.

El estado de terror, imperante, afecta negativamente, no solo en el desarrollo físico y mental, sino también en lo psicológico, presentándose actualmente en niñas, niños y adolescentes, mayores casos de depresiones, crisis de ansiedad y angustia, lo que se agrava con el aislamiento obligatorio ante la pandemia y la incertidumbre en que vivimos, llegando incluso a situaciones de suicidio, que penosamente va en aumento dentro de esta franja etaria y en general en el país.

En relación a la educación, en Paraguay actualmente, el promedio de años de estudio de la población de 10 y más años de edad, es de solamente 9 años[4], y 59 de cada 100 estudiantes que ingresan al primer grado, no terminan la secundaria[5].

En cuanto al rendimiento escolar en matemática, castellano y guarani, estamos entre los países con más bajos promedios en las pruebas nacionales e internacionales. “… el 70% y 80% de los estudiantes se encuentra en los niveles Bajo (nivel I) y Medio (nivel II), es decir, los mismos no alcanzan el nivel de aprendizaje considerado como Esperado (nivel III), según el grado o curso y área académica. En otros términos, sólo entre 2 y 3 de cada 10 estudiantes alcanzan o superan el nivel mínimo de aprendizaje considerado esperado, lo cual se traduce en que la mayoría de los estudiantes desarrollan las habilidades más básicas y sencillas planteadas, pero no las más complejas”[6]. (MEC. pág. 13)

¿Cuál es la política del gobierno actual ante esta realidad educativa?

Seguir implementando políticas neoliberales impuestas por los bancos mundiales, llevando adelante actualmente la llamada Transformación educativa 2030, con la participación de sectores empresariales aglutinados en Juntos por la educación y la asesoría del Banco Mundial, la Universidad Columbia de Estados Unidos (EEUU) y la Universidad Católica de Chile[7]

En lo que se refiere a la alimentación, las cifras también son alarmantes: [8]

  • 3 de cada 10 niños y niñas menores de 5 años padecen de exceso de peso.
  • El 11,4% de las niñas y niños menores de 5 años padecen desnutrición crónica.
  • 3 de cada 10 escolares sufren de exceso de peso, y
  • La prevalencia de lactancia materna exclusiva es solo del 31,3%.

Las secuelas físicas y mentales ante esta realidad alimenticia, son irreversibles, por lo que se evidencia que históricamente, las políticas de alimentación y nutrición no constituyen tampoco una prioridad para el estado paraguayo.

Estos datos evidencian una realidad violenta y condenable. Los niños y niñas se hallan absolutamente desprotegidas en todos los ámbitos, condenadas a la dependencia, mediocridad, alienación, padecimiento, desnutrición, vicios y muerte.

Ante un estado violador de derechos, mafioso y corrupto, que no valora al ser niña/o y joven, se plantea la necesidad imperiosa de llevar adelante procesos revolucionarios que apunten a transformar el sistema económico para que la relación capital – trabajo dignifique a la persona y le permita ser parte de la construcción de una nueva sociedad.

Ante la pandemia, que nos mata, se están desarrollando vacunas, pero ante el capitalismo, el antídoto lo genera el pueblo y este consiste en la unidad de clase y la organización. Por lo cual, es fundamental avanzar en este camino para la transformación social, cultural y económica.

[1] INE Instituto Nacional de Estadística. 2021

[2] https://www.abc.com.py/nacionales/2020/05/31/el-85-de-los-casos-abuso-sexual-infantil-ocurren-en-la-casa/

[3] https://www.lanacion.com.py/pais/2020/08/06/altas-cifras-de-embarazo-de-ninas-y-adolescentes-posicionan-a-paraguay-como-primero-del-cono-sur/

[4] https://www.ine.gov.py/default.php?publicacion=6

[5] https://www.abc.com.py/nacionales/el-59-no-termina-la-secundaria-1677492.html

[6] MEC. Informe Ejecutivo. Evaluación. SNEPE 2018. https://www.mec.gov.py/cms_v2/adjuntos/16021?1599670657

[7] https://www.ip.gov.py/ip/incorporan-a-la-universidad-columbia-de-estados-unidos-al-diseno-de-estrategia-de-transformacion-educativa/

[8][8] Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (Sisvan). 2018

 

 

 

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